Vamos a arruinarles la vida a nuestros hijos con AI. No es la primera vez que pasa algo así, pero nunca había pasado a esta escala. Y tenemos todas las herramientas para evitarlo.
Las tareas nunca van a volver. Laptops, celulares, relojes y hasta gafas pueden conectar a cualquiera con una superinteligencia de 300 de IQ por centavos. Las herramientas digitales interrumpen toda la enseñanza como nunca.
Olvídate de ideales educativos que solo funcionan para un pequeño grupo excepcional. Los estudiantes están peor que nunca, en todas partes. Se gradúan de secundaria personas que no saben cómo funciona un computador, ni hacer una división larga, ni despejar la X.
Los resultados en matemáticas básicas, ciencias y lectura están muy correlacionados con la productividad de un país. Nos conviene obligar a nuestros hermosos hijos a aprender álgebra, en una hoja de papel, a mano.

“Eso no importará cuando la IA se quede con todos los trabajos” es una afirmación sin datos reales que la respalden. La IA moderna ya es un milagro y, aun así, el empleo no ha bajado de forma significativa en ninguna parte. El intelecto humano sigue siendo muy necesario.
Los humanos necesitamos movimiento y esfuerzo físico para estar sanos. Trabajos como la agricultura, la construcción o incluso las ventas incluyen mucho ejercicio natural. La economía del conocimiento nos pone detrás de un escritorio, y eso crea la necesidad de un ritual de dolor positivo.
El deporte no basta. Es divertido, en parte, porque haces lo que quieres y compites tan duro como se te dé la gana. Si eres hábil, ni siquiera sientes el esfuerzo.
El gimnasio siempre duele, todo el tiempo. Si lo haces bien, nunca se vuelve más fácil. Es un contrato contigo mismo: dolor bueno ahora para que no llegue el dolor malo. Te regala fuerza y una mejor calidad de vida a medida que envejeces. A cambio, exige foco, disciplina, constancia y paciencia.
Ser fuerte es importante, pero ser inteligente es esencial.
Los estudiantes no se van a autorregular. Todos los datos muestran que, si tienen la oportunidad, van a hacer trampa, faltar a clase y tomar atajos donde puedan. ¿Por qué no lo harían? ¡¡Son niños!!
Los países que no bajaron puntajes en PISA 2025 (como el Reino Unido) lo lograron volviendo a formas rigurosas de enseñar lo básico, como el método fonético para la escritura, y reemplazando las tareas por exámenes supervisados.
En el momento en que un estudiante sale del salón, no hay manera de obligarlo a aprender. La IA es demasiado buena. Va a delegar pensar al dios que lleva en el celular. Los mejores harán un esfuerzo extra. Siempre lo han hecho. Esto no se trata de ellos.
Si vamos a tener alguna oportunidad de aprovechar las maravillas de la IA para la prosperidad humana, necesitamos una población educada cuyas habilidades básicas sólidas multipliquen los poderes de la máquina. Eso no va a pasar a menos que los sistemas educativos del mundo suelten la idea absurda de que tenemos tiempo para adaptarnos.
Para lograrlo en las escuelas públicas, tenemos que vencer mucha resistencia.
Las prohibiciones de celulares avanzan en todo el mundo. Pero si un país intenta cambiar los estándares de enseñanza, el sindicato de maestros se va a ir a paro. Ningún presidente del mundo tiene hoy el capital político para cambiar el sistema educativo de un país.
Aun así, tenemos que intentarlo.
La IA va a erosionar nuestra capacidad de pensar con esfuerzo, como el trabajo de oficina atrofió nuestros músculos. Y nada, salvo el colapso de nuestra civilización, lo va a detener. Tenemos que sobrerreaccionar y hacer que nuestro sistema educativo sea humano, sin pedir perdón.
Los gimnasios son más populares que nunca. Antes no era así. Ahora ser fuerte es cool.
Las escuelas, sin IA a la vista, deben convertirse en la norma. Nada es mejor que ser más inteligente.



